Poner la tele y ver las imágenes de los incendios que arrasan España de norte a sur nos pone los pelos de punta, nos hace llorar cuando conocemos la zona quemada y nos revuelve la ira cuando confirman que el fuego ha sido provocado. Y lo que nos pide el cuerpo es coger a ese pirómano y meterle entre rejas el resto de su existencia.
Empieza a extenderse entre los que sufren la ira de los incendios la reclamación de que las penas contra los pirómanos y responsables de causar un incendio sean ejemplares, no sean tan laxas y que se acabe con la impunidad con la que se re3suelven estos delitos. No vale solo que una pena de hasta 20 años para los que como consecuencia de un fuego provoquen la muerte de alguna persona. Solo con que alguien pierda todo lo que posee, por lo que ha luchado toda su existencia, ha puesto todo sus ahorros en ello, que desaparezca su modo de subsistencia, su trabajo y su futuro es un asesinato en sí mismo, te entierra en vida. Y eso tiene que tener consecuencias más que graves para quien lo ha provocado.




